Laboratorio de Microscopía Electrónica de Transmisión
A comienzos del año 2.000, en el campus de Leganés de la Universidad Carlos III de Madrid, nació una pequeña pero ambiciosa unidad dentro del Departamento de Física. Su misión era clara: apoyar la investigación en materiales mediante técnicas avanzadas de caracterización. Así comenzó la historia del Laboratorio de Microscopía Electrónica de Transmisión, conocido hoy como LABMET.
En sus primeros años, LABMET funcionaba como una unidad de servicio científico-técnico, ofreciendo apoyo a investigadores que necesitaban observar la estructura de los materiales a escalas nanométricas. Con recursos limitados pero con una gran vocación científica, el laboratorio empezó a consolidarse como un punto de referencia dentro de la universidad. Su actividad no solo se centraba en proyectos internos, sino que también comenzó a tejer colaboraciones con otros grupos de investigación, tanto del ámbito académico como industrial.
El crecimiento del laboratorio fue de la mano del desarrollo del propio Departamento de Física. Con el paso del tiempo, LABMET amplió sus capacidades gracias a la incorporación de equipamiento clave, como el microscopio electrónico FEI Tecnai 20 FEG, que durante años constituyó la columna vertebral de su actividad experimental. Este instrumento permitió a los investigadores profundizar en el análisis estructural y composicional de materiales con una precisión sin precedentes en la institución.
A medida que avanzaban las décadas, LABMET se consolidó como un espacio multidisciplinar, integrando investigadores con perfiles diversos pero unidos por un objetivo común: impulsar la investigación y la innovación en ciencia de materiales. Su papel como plataforma de acceso abierto a técnicas avanzadas lo convirtió en un recurso estratégico para numerosos proyectos de I+D.
Un punto de inflexión llegó cuando un equipo liderado por la profesora Beatriz Galiana presentó una propuesta a una convocatoria del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. La propuesta fue evaluada favorablemente, marcando el inicio de una nueva etapa para el laboratorio.
Así, a finales de 2025, LABMET dio un salto cualitativo con la puesta en marcha de una nueva infraestructura científica. Por primera vez, la Universidad Carlos III de Madrid contaba con un microscopio electrónico de transmisión de última generación (TEM/STEM) dedicado específicamente al área de materiales. La incorporación del equipo Thermo Fisher Spectra 200, adquirido con fondos europeos, supuso una ampliación significativa de las capacidades analíticas del laboratorio, permitiendo realizar estudios mucho más avanzados y precisos.
Este hito no solo reforzó la posición de LABMET dentro de la universidad, sino que también impulsó su proyección externa. Debido a la singularidad de su infraestructura y con el objetivo de facilitar el acceso a los grupos de investigación, el laboratorio fue adscrito al Centro de Apoyo a la Investigación (CAI), consolidándose como un nodo clave en la red de servicios científicos de la UC3M.
Desde su origen en el año 2000 hasta la actualidad, LABMET ha evolucionado de una pequeña unidad de apoyo a un laboratorio de referencia, manteniendo siempre su compromiso con la excelencia científica y el servicio a la comunidad investigadora.






